miércoles, 25 de abril de 2012

Feligreses de Chuao celebran con fervor la Semana Santa


Paola Tintori
25/04/2012
Práctica N° 2

La parroquia San Luis Gonzaga se colmó de fieles el Domingo de Resurrección
Feligreses de Chuao celebran con fervor la Semana Santa
Habitantes del sector justifican el aumento de devotos con la tensión política y la inseguridad que vive el país. Comentan que la situación ha llevado a las personas a acercarse más a Dios en estos días festivos.

La parroquia San Luis Gonzaga de Chuao celebró sus festividades religiosas con gran colaboración de sus feligreses. Las fiestas comenzaron con el tradicional Viacrucis el Miércoles Santo. El sábado, a pesar de la lluvia, la iglesia se llenó con la Vigilia Pascual y el domingo la asistencia de fieles superó las expectativas de todos los entrevistados.

En la misa de la noche del domingo, el padre, Leonardo Wevers, retirándose la casulla, dijo: “Hoy estuvo la iglesia de bota en bota en todas las misas”. Efectivamente, a las 7:30pm ya no quedaban asientos libres. La eucaristía estuvo acompañada de un coro numeroso y desafinado; esto se evidenció en las risas del público que resonaban al fondo.

Luego de la ceremonia, un magíster en teología, Adolfo Blanco indicó: “Si no hubiera habido resurrección, la pasión del Señor no hubiera tenido sentido”; mientras que una vecina del sector, Lilian Parra, señaló: “la resurrección es como recordar un cumpleaños.”

Participantes del Viacrucis mencionaron el aumento de fieles este año. Isabel Villareal comentó: “Yo veo mucha más gente que el año pasado. La situación del país exige que invoquemos más a Dios, y más cuando se avecinan unas elecciones”. Otra feligresa, Etel Perrén, coincidió: “La situación política nos ha llevado a acercarnos más al Señor”.

Como es costumbre, según el Pan Diario de la palabra, misal mensual: “Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando en su pasión y muerte (…) hasta que se desborda la alegría Pascual”. Este día, en la iglesia, la mayoría de los fieles llevaron una botella llena de agua y pasaron uno a uno al altar para su bendición. Al igual que el resto de los días festivos, la presencia de feligreses fue fervorosa y concurrida.